Entrevista al gerente de Instelec Puertas Automáticas

Realizamos una entrevista, un tanto sui géneris, a Jesús Molina Fernández, Gerente de Instelec S.L., empresa dedicada a la instalación y mantenimiento de puertas automáticas en la Comunidad de Murcia y la provincia de Almería, sobre el “Carné de Instalador y Mantenedor de Puertas Automáticas”.

Jesús Molina nos visita en nuestras oficinas de la editorial y desde el principio de la conversación resalta la necesidad de un “Carné de instalador y mantenedor de Puertas Automáticas”; proponiéndole, por nuestra parte, se preste a desarrollar este tema con una entrevista y comparta su visión con todos los profesionales y empresas del sector.

R.R. Molina, ¿Cómo ha sido tu evolución profesional con las puertas automáticas?

J.M. De formación soy técnico especialista en electricidad, finalicé en 1982, pero no fue hasta el año 1985 cuando entré en contacto con el mundo de las puertas, colaborando como autónomo con empresas referentes del sector de las puertas automáticas, instalando y manteniendo sus puertas, esta fue mi mejor oportunidad y escuela por el nivel de las empresas con la que colaboré, cualificándome como profesional de las puertas automáticas. Desde esos primeros años hasta hoy tengo como objetivo, y actitud permanente, el transmitir profesionalidad y confianza a mis clientes y proveedores, y sobre todo transparencia; es, a mi entender, el único camino para distinguirme de otras ofertas aparentemente similares a las mías, especialmente las procedentes de instaladores poco profesionales o con poco rigor al instalar y mantener una puerta. Por cierto, en 1995 pasé de autónomo a sociedad limitada continuando con la marca que utilizaba anteriormente: Instelec.

R.R. ¿Cómo valoras en tu realidad y en el sector en general  la posible existencia de un “carné de instalador y mantenedor de puertas automáticas”?

J.M. En general beneficiaría tanto a los instaladores y mantenedores, como a las empresas fabricantes y a los clientes. Ante los clientes y las empresas fabricantes actuaría como garantía de que están ante un profesional cualificado, y está garantía beneficia al instalador y mantenedor ante los clientes y empresas fabricantes, destacándole. Como bien afirmó Andreu Barberá en una de vuestras entrevistas, y es del sentir general de todas las empresas y profesionales del sector, la mejor puerta con una mala instalación puede bajar al nivel de una mala puerta.

R.R. Molina, seguro que conoces la existencia de la Ley Ómnibus.

J.M. Sí, como la gran mayoría de los profesionales y empresas del sector. Se ha liberalizado el acceso a muchas actividades profesionales, es tan simple como presentar una “declaración responsable”.

R.R. Molina, lo más importante, para relacionarlo y centrarlo con el sentido de un posible “carné de instalador, es que esta declaración se trata de una “declaración responsable asegurando que se poseen los conocimientos necesarios para ejercer su actividad”. Es decir, con esta declaración responsable no se requiere mayor documentación que acredite lo que se declara; pero, eso no significa que la Administración no pueda requerirla posteriormente al inicio de la actividad, cuando lo considerara.

J.M. A mi entender, creo que es una indefensión para el cliente, en todos los sentidos. No pueden exigir que el profesional o empresa demuestre que realmente es apta para ofrecerles ese servicio.

R.R. Bueno, exigir si pueden,  es evidente que un “carné” o “certificación” facilita y simplifica la tarea. Por cierto, ¿hablas de profesionales y empresas vinculándolos con un posible “carné de instalador y mantenedor de puertas automáticas?

J.M. No, la acreditación profesional es, por supuesto, a título personal, mientras que la empresa tendría que demostrar que las personas que forman sus equipos están cualificadas, además de otros requisitos. Creo que estamos pensando lo mismo, por un lado estaría la certificación de aptitud a título personal, y otra es un registro de empresas, ¿me equivoco?

R.R. Registro de empresas y registro de profesionales autónomos.

La Ley Ómnibus (Ley 17/2009, de 23 de noviembre, sobre el libre acceso a las actividades de servicios y su ejercicio y las modificaciones establecidas en la Ley 25/2009, de 22 de diciembre)modifican totalmente el escenario de los “carnés profesionales” y “carnés de instalador”, eliminando la obligatoriedad de contar con el carné para ejercer determinadas profesiones, quedando como un “Certificado de Aptitud”, en realidad son una “certificación acreditativa”, aunque en algunos casos se les continúe denominando carnés, por la forma física de la acreditación. Las formas para conseguir estos carnés o “Certificados de Aptitud” son variadas, van desde acreditar un título de formación, pasar un examen, hasta simplemente acreditar una cierta experiencia laboral. En realidad lo que se exige es la “aptitud” para la profesión”.

J.M. A lo que vengo es a considerar la necesidad de una acreditación profesional o de aptitud que revalorice a los profesionales del sector cualificados; repito, como garantía para el cliente y la empresa fabricante. Como un “sello de calidad” al que el sector tiene que darle un valor, y los fabricantes exigirlos a los profesionales con los que trabajan, además de que todo instalador cualificado deberá llevar visible y mostrar ante sus clientes como distinción clara de su profesionalidad frente a quienes no pueden acreditarlo.

R.R. Molina, ¿cómo piensas se conseguiría esta acreditación profesional? ¿Sería suficiente una experiencia laboral demostrable o se debería requerir una formación y una experiencia demostrable?

J.M. Lo más lógico sería una formación y una experiencia o en su defecto unas prácticas. Una formación en electricidad y mecánica, normativa, en tipos de puertas,…incluso una formación en los soportes murales donde va a emplazarse la puerta.

R.R. Este certificado es evidente que sería a nivel personal de quien lo cursara. ¿Crees que necesitaría de actualizaciones cada cierto tiempo?

J.M. Por las características de nuestro sector pienso que perfectamente podría ser a partir de períodos superiores a cinco años. Estas actualizaciones no necesitarían tantas horas de formación como la inicial. Aún más, el programa general de esta formación debería unificarse en todos los centros reconocidos que lo impartieran.

R.R. Estamos hablando de un certificado de carácter privado.

J.M. El trabajo de ponerlo en valor, y que sea considerado como una garantía de estar ante un profesional cualificado, tiene que estar apoyado por los fabricantes, por las asociaciones del sector y por los mismos instaladores y mantenedores del sector. con el objetivo de ir potenciando su valor y que el cliente final solicite esta cualificación personal.

R.R. Molina, imagina que ya existe, se llame como se llame, la “certificación de aptitud de instalador y mantenedor de puertas automáticas”. Se trata de una certificación de formación y aptitud, independientemente de que luego el “titulado” ejerza o no la profesión ¿Es esta “titulación” o “certificación” suficiente garantía para los clientes y los fabricantes, como has comentado?

J.M. Esta sería la formación de un profesional, a título personal. Otro tema es si los profesionales autónomos y empresas de la instalación y mantenimiento de puertas cumplen unos  requisitos mínimos para estar incluidas en un “Registro de Empresas” como garantía para el cliente. Por decir algunos: disponer de un seguro de responsabilidad civil que cubre todas sus actuaciones, tener medios y herramientas necesarias para la instalación y mantenimiento de las puertas, disponer de personal cualificado con la certificación de aptitud,…etc.

R.R. ¿Requeriría para permanecer una empresa o profesional en estos registros una revisión de los requisitos?

J.M. Sí, creo que anualmente, dada la volatilidad del sector.

R.R. Molina, muchas gracias por haberte prestado a esta entrevista un tanto sui géneris, pero interesante para los profesionales y empresas del sector.

J.M. Es el camino para profesionalizar el sector de la instalación y mantenimiento de puertas automáticas.

 

Entrevista publicada en: Puerta automática ediciones